Acueductos

EL ELEMENTO CLAVE

“El agua es imprescindible   para la vida, para satisfacer necesidades placenteras y para el uso de cada día”

Vitruvio “Diez Libros de Arquitectura (8.1)”

Estrictamente hablando, los acueductos son las estructuras que permiten la circulación del agua por un valle sin interrumpir su recorrido, pero la palabra ha terminado denominando a todo el conjunto. Los mejor conservados del mundo son los del Pont du Gard (en Francia, que servía para llevar agua a Nimes) y el de Segovia y llevan en pie dos mil años sin cemento alguno.

Vitruvio describe tres tipos de acueductos: los conductos de piedra, las tuberías de plomo o bronce y las de arcilla, de peor calidad. Las tuberías de bronce y plomo eran demasiado caras de fabricar y mantener; ello hizo que solo fuesen empleadas puntualmente para la construcción de sifones. A diferencia de éstas, las conducciones de piedra fueron las más extendidas, resolviéndose en todos los caso de un modo similar.

Tras el esfuerzo de los griegos, se comprobó que la resistencia de los materiales de entonces no hacia recomendable el uso de las canalizaciones sin sifones para salvar grandes desniveles. Así pues, los romanos se inclinaron por conductos de pendiente continua muy escasa. Esta precisión la conseguían con un instrumento topográfico inventado por ellos llamado libra aquaria . No existe ninguna descripción o dibujo, solo se conoce por la mención que hace Vitruvio como la utilizada para “nivelar el agua”. Algunos autores  describen este instrumento como una alidada de metal con salientes en cada uno de sus extremos y que permanecía en equilibrio sobre un borde afilado en su punto central.

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El primer paso para construir un acueducto consistía en encontrar una fuente con un flujo adecuado para ser desviado a la ciudad, principalmente subterráneo o cubiertos (con losas, tejas o bóvedas de ladrillo). Cuando estos tenían que atravesar un valle, se montaba sobre estructuras de piedra estables y firmes,capaces de sustentar el agua por donde corría: un conducto también de piedra, impermeabilizado con opus signinum (un mortero de cal, arena y pequeñas piedras silíceas) y cubierto para evitar residuos.Vitruvio comenta que este canal debía quedar siempre “cubierto con un arco por arriba, para proteger el agua del sol y dificultar el envenenamiento de las aguas por el enemigo”; este último motivo es la justificación de que muchos acueductos primitivos fuesen subterráneos. Se ha calculado que por el Pont du Gard pasaban 400 litros por segundo.

Para construir estos acueductos de forma que formasen una línea de descenso continua, era necesario en muchas ocasiones excavar túneles que atravesaran ciertas montañas intermedias y también construir puentes sobre los valles. Como es lógico, los romanos vieron que el arco era indispensable en esta labor, especialmente al hacer cruzar sus acueductos sobre valles, donde con frecuencia tenían que abarcar también ríos.

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Construcción de un acueducto

Además, había que proteger los acueductos y darles mantenimiento, para lo cual, la ciudad de Roma llegó a emplear hasta setecientas personas. Cuando se diseñaba un acueducto se pensaba en el mantenimiento que necesitaría en el futuro. Por ejemplo, para acceder a los tramos subterráneos, se perforaban pozos de inspección. En caso de grandes reparaciones, los ingenieros podían desviar temporalmente el agua del tramo afectado.

La ciudad mejor dotada en cuanto acueductos era, obviamente, Roma.Llegó a contar con 24 e incluso algunos siguen funcionando como el Aqua Virgo, que suministra la Fontana de Trevi. El más largo fue el Aqua Marcia, que traía agua desde más de 90 kilometros, lo que deja muy atrás los 18 kilomentros del de Segovia.

De estas maravillas podemos contemplar vestigios que nos dan idea de su construcción, de su importancia, y porque no de su belleza. Aparte de los acueductos ya nombrados les recordamos algunos más como, el de les Ferreres en Tarragona, Los Milagros en Mérida, Los Bañales en Uncastillo (Zaragoza), el Aqua Alexandrina, el Anio Novus, Anio Vetus, Aqua Tepula, Aqua Julia, Aqua Alsietina, Aqua Traiana en Roma, el de Almuñécar en Granada, el de Aspendos en Turquía, el de Zaghouan o de Cartago en Túnez, y el acueducto de Segovia del que hablaremos próximamente. Ni de lejos hemos mencionado todos los acueductos, ni todos sus vestigios, solo hemos mostrado una pequeña parte de ellos.

Para finalizar esta pequeña introducción al apartado sobre acueductos os dejo con el segundo episodio de la serie documental de TVE sobre ingeniería romana.

Para saber más:

  • Acueductos romanos en España de Carlos Fernández Casado.
  • Diseño de acueductos y alcantarillados de Ricardo Alfredo López Cualla.
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